Apasionados por hacer el bien

La política es el arte de la convivencia y, como actividad humana que es, nos dignifica como personas y nos une como pueblo

A los cristianos se nos pide tener esta pasión incluso como pueblo. Es el estilo que nos ha de definir. Desde los inicios se nos exhorta a llegar a ser un pueblo apasionado por hacer el bien. «Apasionado», ¿por qué? Cuando prevalece una educación que excluye el esfuerzo personal y de superación, resulta difícil entender el valor de hacer las cosas «con pasión», lo que quiere decir con ardor, con ahínco. Sin embargo, se nota enseguida cuando una persona vive con este impulso interior que le mueve a no dejar las cosas como están y en esforzarse en llevar a cabo un proyecto que, a corto o a largo plazo, es beneficioso para todos. Aplicamos esto a todo.

Quien vive la pasión por hacer el bien no mira tiempo ni horas, no escatima esfuerzos ni sacrificios, no cae en la mediocridad de una medida ridícula ni utiliza argumentos que justifiquen las inercias o el poco interés. Todo lo contrario, lucha pensando en el bien común, preocupado por incluir a los que son descartados, no descansa pensando en el bien que se consigue cuando se unen fuerzas por encima de intereses egoístas, cuando se vence la tentación de dominio. Estamos demasiado acostumbrados a «disculparnos» de todo y a no asumir la propia responsabilidad cuando nos hemos equivocado o hemos actuado de mala fe. Desgraciadamente somos más hábiles para repartir culpas que no para integrar lo bueno que hay en cada persona. Tenemos que admitir que el otro siempre es un don para mí, como yo lo he de ser para él.

Con estas premisas y poniendo en rodaje todo lo que debe favorecer una sana y estable convivencia, es posible que nos entendamos y, mirando al futuro, caminemos juntos con pasión, haciéndonos disponibles a participar en los proyectos que tienen como objetivo el bien común y ofrecen las garantías de un buen resultado. La política es el arte de la convivencia y, como actividad humana que es, nos dignifica como personas y nos une como pueblo. Escuchar mucho, cooperar, hacernos disponibles, ejercer la caridad social y política, será siempre hacer el bien al otro, el bien a todos.

Sebastià Taltavull Anglada
Obispo auxiliar de Barcelona

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