Anselm Albareda, el cardenal catalán universal

Santa María de Badalona inaugura una exposición sobre la vida de uno de los religiosos catalanes más influyentes en la Santa Sede

El cardenal Albareda, un catalaÌ€ universal” es el título de la exposicioÌn que se ha inaugurado en la iglesia de Santa Maria, de Badalona, dedicada a divulgar la figura y el pensamiento de este cardenal que estuvo muy vinculado en la ciudad. Este año se han cumplido 50 años de la muerte de Anselm Maria Albareda (Barcelona, 1892-1966), uno de los religiosos catalanes meÌs influyentes a la Santa Suyo y consejero de cuatro papas: Pius XI, Pius XII, Joan XXIII y Pablo VI.


¿Cuál es el vínculo del Cardenal con la ciudad de Badalona?

La iglesia de Santa María de Badalona, junto con el Museo de Badalona, han organizado esta exposición para mantener viva la memoria del Cardenal Albareda en Badalona, ciudad donde él se crió. Según explica el rector actual de la parroquia, Mn. Jaume Aymar: «siempre que podía venía a ver la parroquia, conversaba con el rector, bendijo la trona y celebraba, habitualmente, en la capilla de San Sebastián».

Monserrat, Vaticano, Universal

Años más tarde de criarse en Badalona, ​​fue a Montserrat, en 1904, como apostolado, y allí cursó Humanidades. En 1907 ingresó en el noviciado y, un año después, hizo los votos simples.

Su obra magna es La historia de Montserrat. Aún hoy, es un documento de referencia para conocer la historia del Monasterio. También, es un gran recuperador de la figura del Beato Ramón Llull y tuvo mucha amistad con el P. Batllori quien el·logió su obra Sant Ignaci a Montserrat.

En 1936, fue reclamado en Roma para ser nombrado prefecto de la Biblioteca Vaticana, cargo que ocupó más de veinte y cinco años. Su figura en el Vaticano fue muy importante porque estuvo al servicio de cuatro papas: Pío XI, Pío XII, Juan XXIII y Pablo VI. Con Juan XXII tuvo una buena amistad personal y es quien también se lo impuso el birrete cardenalicio.

Reorganizó profundamente las instalaciones y servicios de la Biblioteca Vaticana y la dotó de los medios y técnicas más modernos para la clasificación y la consulta. En el curso de la II Guerra Mundial, trabajó para la salvación de varias bibliotecas y en él se debe que no fuera destruido el monumental fondo bibliográfico de la abadía de Montecassino.

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